
Hace un tiempo no aparecía por acá y confieso que ha sido un poco difícil organizarme y tener la disciplina para escribir cada semana como lo había sugerido en mi primer post.
Hoy 23 de enero de 2019 continúo viviendo en Caracas, Venezuela, hoy se espera que sea un día histórico para el país, y es que si nos devolvemos un poquito en el tiempo, el 23 de enero es una fecha llena de simbolismo para los venezolanos, pues un dia como hoy en 1958 un movimiento cívico-militar derrocó la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez y retornó la democracia al país.
Durante los últimos días se ha percibido mucha tensión, pero igualmente mucha esperanza, un sentimiento del que ya muchos se habían olvidado en este país, pues al final del día todos se sentían derrotados por un Gobierno que ha buscado someter al pueblo a través del hambre, como quien dice, se ha convertido en un país de oportunistas en medio de tanta necesidad.

Hay mucha expectativa de lo que puede pasar hoy, muchos de los negocios están cerrados para que los empleados puedan salir a marchar, y son ellos los empleados y comerciantes unos de los más afectados por la crisis, pues hay que recordar que la inflación en Venezuela ya raya casi en un 2.000.000%. El salario mínimo no alcanza para comprar un kilo de carne, los precios suben cada día, no se consiguen muchos alimentos y si se consiguen tienen precios exorbitantes (en ocasiones más caros que en Colombia), con esto lo que ha buscado el Gobierno es ser el único proveedor de alimentos para un amplio sector de la población, esto con el fin de mantener control.

Se han registrado muchas protestas durante los últimos días, esta vez se percibe un clima diferente a las anteriores, pues en esta ocasión las más activas parecen ser las zonas populares y esta debe ser la mayor preocupación de Nicolás Maduro en este momento.
En diferentes sectores de Caracas la gente está cansada y aún en barrios como Catia, barrio de tradición chavista, hay muchos más que han decidido levantar su voz de protesta y revelarse contra el hambre, la inseguridad, el desespero y la precariedad en la que viven.
Así mismo, se han registrado hechos de delincuencia en varios estados del país, como en Bolivar, donde en la noche del 22 de enero incendiaron una estatua de Hugo Chávez, además se presentaron saqueos y disturbios.

La crisis está en el momento más tenso de los últimos años, pues desde 2017 no se veían protestas de la magnitud que hoy se espera. En la escena apareció Juan Guaido, un personaje que hasta hace unos días era completamente desconocido pero que hoy se consolida como la cara de la esperanza para Venezuela, tiene una trayectoria de lucha y aunque muchas personas no lo conocen y eso les produce desconfianza, están dispuestos a arriesgarse y confiar para que llegue un cambio.

Guaido, el pasado 21 de enero difundió un video a través de Whatsapp, luego de que se produjera un alzamiento militar en uno de los comandos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), con el objetivo de que éste llegara al mayor número de miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Fanb, en el que inicia diciendo “sé que si utilizamos los canales comunes, este mensaje no lo vas a poder recibir. Y también sé que, si lo recibes de manera directa, puedes convertirte en un chivo expiatorio más” y les manifiesta que “este es el momento de defender la Constitución y sobre todo a tu familia”.

En una dictadura el tema mayor interés para los Gobiernos es la de la censura, es la manera de controlar la información que sale en los medios de comunicación, razón por la cual el medio más confiable para enviar un mensaje a las Fuerzas Militares es Whatsapp. Eso me lleva al tema de la desinformación, que es un arte en Venezuela. Las noticias de los últimos se han prestado para generar información falsa, con lo que pretenden confundir al pueblo generando al menos el pensamiento de duda sobre la realidad actual.

Si nos vamos al campo político, el apoyo internacional hacia Guaido ha sido innegable, desde EE.UU. en cabeza de Mike Pence, John Bolton y Marco Rubio le han insistido a Nicolás Maduro de manera categórica que libere al pueblo de lo que califican como un gobierno usurpador. Así mismo la Unión Europea y el Grupo de Lima también han sido contundentes a la hora de condenar este Gobierno.
El apoyo internacional no es una sorpresa porque Venezuela está sufriendo la peor crisis de la historia moderna. No es una exageración, no es un invento, no es una historia ficticia como el Gobierno lo quiere hacer ver, hay casos cada vez más dolorosos.
La crisis en terminos coloquiales…
El estallido no es una sorpresa, pues hay diferentes problemáticas que han ido contribuyendo para que la situación se agudice como la falta de insumos médicos, pueden imaginar la impotencia de saber que sus hijos tienen una infección y están ardiendo en fiebre pero no pueden encontrar antibióticos en las farmacias porque no están disponibles en el país. Y todo va aumentando de nivel, imaginen si necesitan realizar un procedimiento de diálisis de manera diaria o semanal, y cada vez que lo hacen deben rogar para que el servicio de luz permanezca funcional durante todo el procedimiento, de lo contrario deberán volver a comenzar una y otra vez, o el drama de todos los pacientes con cáncer o enfermedades terminales, pero eso es otra historia que espero contarles en otro post.
El tema de la salud es una de las problemáticas que más duelen, en un país normal con un servicio de salud funcional no pasarían todas las aberraciones que suceden en Venezuela y se salvarán muchas vidas.
Otro tema que preocupa, como lo comentaba anteriormente, es la desinformación, imaginen si ustedes fueran un policía o militar, con familiares que están sufriendo por la crisis económica y tuvieran que refugiarse sólo en las cajas CLAP (subsidios que vienen en una caja de comida entregadas a todo aquel que porte el carnet de la patria), y les repitieran una y otra vez que todo lo que les está pasando es por culpa de Estados Unidos y la famosa guerra económica, es difícil pero con todo el lavado de cabeza que le han hecho al pueblo, la manifestación de hoy tiene aún más valor, es la verdadera revolución de un pueblo que quiere librarse de las cadenas de un Gobierno que los quiere someter al hambre, a la falta de conocimiento, la restricción de información y la censura.
Algunas personas me preguntan sobre el tema de la comida, los mercados y demás negocios han operado de manera normal, con excepción de hoy, muchos de ellos se mantendrán cerrados, por lo que ayer se generó la famosa dinámica de “compras nerviosas”, ocurre en Venezuela cada vez que la gente considera que se avecina la crisis, todos salen a comprar lo que más puedan y los víveres necesarios para sobrevivir mientras la situación se “normaliza”.
Hoy 23 de enero es país se está pronunciando, a pesar de estar en Venezuela hoy no saldré pero apoyaré a todas esas personas que están en las calles desde mi casa. Tengo que confesar que me gustaría estar afuera, por motivos ajenos a mi voluntad no puedo hacerlo, pero quisiera ser testigo directo de lo que está pasando en un día en el que renace la esperanza y en el que posiblemente se marcará en la historia de Venezuela como el principio del fin.

I am assured of it.
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