
El 23 de febrero inició con grandes expectativas, el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, planeaba transportar a Venezuela 14 camiones con una carga de 600 toneladas de ayuda humanitaria, para lograrlo contaba con una cadena de casi un millón de voluntarios. Sin embargo, a pesar del deseo de lograr que las Fuerzas Militares contribuyeran y permitieran el ingreso de los productos, el escenario se vivió de una manera diferente, la escena se tornó caótica y violenta.
Sin embargo, desde las 5:30 a.m. aproximadamente, unos 150 soldados de la Guardia Nacional venezolana se movilizaron al puente Simón Bolívar para responder a la orden del régimen de Nicolás Maduro de gestionar el cierre de frontera. Se podía vaticinar que el paso de los camiones no se iba a dar de una manera pacífica.
La imagen impactante de los camiones con la ayuda humanitaria quemándose quedará por siempre en la historia, se observó cómo crecían las llamas de dos camiones, mientras los voluntarios desesperados intentaban rescatar el cargamento, así mismo se evidenció una gran represión contra los miles de voluntarios que resguardaban las caravanas con el objetivo de que los camiones llegaran al lado venezolano, de igual forma se registró que 61 miembros de la GNB y la Policía desertaron de las filas al mando de Nicolás Maduro y decidieron reconocer a Juan Guaidó como comandante y jefe. Todos estos hechos, sumado al rompimiento de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia, marcaron el minuto a minuto del día.

En horas de la mañana, Juan Guaidó hizo presencia en el Puente Binacional Tienditas, de la mando del presidente de Colombia, Iván Duque; Chile, Sebastián Piñera, y el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, para recibir la esperada ayuda humanitaria. Guaidó aprovechó para subir a uno de los camiones y sentarse en el área del conductor, como una manera de conectarse con el vehículo que creía iba a transportar las cajas que contenían las medicinas y alimento que Venezuela está necesitando.

Sin embargo, a la 1:40 p.m., unas horas después de iniciado el trayecto, los jefes de Estado ofrecieron una rueda de prensa, en la cual Guaidó confirmó el ingreso de dos de los camiones a territorio venezolano, no obstante las caras de los líderes y dirigentes que acompañaron la comitiva, eran de preocupación, lo que abrió paso a un escenario de dudas que hacía contraste con el sentimiento y la emotividad con la que se vivió el día anterior durante el Venezuela Aid Live.

Miembros de la oposición insistieron en que el “régimen usurpador” de Nicolás Maduro seguía impidiendo la entrega de la ayuda, mientras tanto, Maduro, ordenó el cierre de la frontera y retó al presidente Guaidó a enfrentarlo en las urnas.
“Allá en Venezuela, en Maracay donde yo vivo, se mueren personas por la falta de insumos médicos todo el tiempo, Maduro tiene que renunciar y dejar entrar la ayuda”, dice José, un manifestante venezolano que llegó hace seis semanas a Cúcuta a través de un recorrido a pie que duró día y medio, dejó a su esposa y a su hijo en Venezuela mientras él logra estabilizarse.
En el Puente Binacional Tienditas, el escenario fue de tensión, a las afueras de la entrada se aglomeraban los manifestantes pertenecientes al campamento que estaba ubicado en un terreno justo al lado de la entrada establecida para el puente, el grupo no logró ingresar ya que Guaidó decidió suspender la salida de los camiones por esta ruta, teniendo en cuenta las alteraciones que se estaban presentando.
A las afueras del puente los manifestantes expresaban su descontento y desilusión. “Sabemos que las autoridades nos quiere cuidar pero Venezuela tiene que ser valiente porque hay gente que viene de otros estados, no tiene para comer, y necesitamos un cambio”, expresó Cleibi Sáenz, uno de los miembros del campamento.

En la tarde, el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, pedía el regreso de los camiones.
Mientras tanto en los Puentes Francisco de Paula Santander y Simón Bolívar, los ánimos se acrecentaban y la violencia se hizo protagonista de la escena. Desde el lado venezolano sonaban los disparos de perdigones y lacrimógenos que invadían gran parte de los puentes afectando a la multitud. En los dos puentes los heridos fueron en aumento, las autoridades colombianas informaron que la cifra de heridos hasta el momento es de 285: 255 venezolanos y 30 colombianos.


En el puente Simón Bolívar, los manifestantes entonaron el himno nacional y canciones alusivas a Venezuela, hasta allí llegó el cantante Nacho, quien, mientras a unos pocos metros se escuchaban los disparos de gases lacrimógeno, decidió congregar a parte de los manifestantes e interpretar una tonada, celebró la decisión de aquellos funcionarios que desertaron, “seguiremos sumando voluntades y personas que quieran la libertad” y “jamás nadie puede decir que fracasa si realmente está siempre en el intento (…) traten de actuar con el corazón, que nos ayuden a hacer que Venezuela sea libre. Esto es el comienzo de la victoria”, dijo.

Mientras tanto continuaba el hostigamiento, “sufrir con los lacrimógenos y vivir con miedo es a lo que estamos acostumbrados, tiene que caer y el miedo no nos va a parar”, dijo, Janet, una venezolana que tapaba su cara con una camiseta evitando así que los gases la afectaran.
Edward, otro venezolano, aseguró que luchará por la libertad de Venezuela hasta el final. “Si (Nicolás) Maduro está dispuesto a morir por el poder, yo estoy dispuesto a morir por la libertad de Venezuela”. Él llevaba en su espalda una bandera de Venezuela manchada de sangre, según él esa era la sangre que había que derramar por la libertad.
Al final de la tarde, el régimen de Nicolás Maduro continuaba resistiendo, los venezolanos en el lado venezolano no lograron fracturar la unidad de La Fuerza armada.

Transcurrían las horas y con el objetivo de dar un balance sobre la jornada marcada por enfrentamientos, Guidó, ofreció una rueda de prensa a las 7:40 p.m. junto al presidente colombiano, Iván Duque, y el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. Allí Guaidó aseguró que “el mundo vio la peor cara de la dictadura venezolana”, y “debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación”, sus palabras remiten inmediatamente a la opción que agita al Gobierno de Nicolás Maduro, y que la administración Trump ha sugerido en diferentes ocasiones.
El Gobierno demostró que tiene el control del aparato estatal, sin embargo, hay que destacar la deserción de 60 militares. Uno de los uno de los uniformados que llegó en horas de la noche aseguró que “la orden es masacrar al pueblo (…) sacaron a los presos a la calle“.
“Nosotros lo que hicimos hoy lo hicimos por nuestras familias, por el pueblo venezolano. No somos ningunos terroristas (…) ya basta de tanta incertidumbre y de tanta injusticia”, dijo otro de los integrantes de la Guardia Nacional que desertó.

Guaidó, quien el viernes cruzó la frontera a Colombia pese a la prohibición que le había emitido la justicia venezolana, en la que no podía abandonar el país, anunció su participación en la reunión del Grupo de Lima que se celebrará el día lunes, 25 de febrero, en Bogotá. Así mismo tendrá una reunión con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.
Mientras tanto, en en Caracas, Nicolás Maduro convocaba a sus seguidores para celebrar lo que tituló como “una victoria rotunda”, seguido de insultos hacia los presidentes Duque y Donald Trump y anunció la ruptura de relaciones con Colombia, el cuerpo diplomático venezolano en Colombia iniciará su retorno el domingo.
Al final de la jornada, se veía la cara de descontento, los manifestantes venezolanos quedaron con una sensación de tristeza y derrota, sin embargo, jugaron en contra las altas expectativas y ahora queda una pregunta al aire ¿Es la intervención militar el siguiente paso?
